Es difícil, y quizás no tenga sentido darle vueltas o encontrar una explicación. No tiene sustento en la razón. Pero qué bueno fue haberte descubierto; sumergirme en la aventura del deseo, la locura y la pasión. Aprender que el miedo no es un obstáculo, sino sólo un estado que se puede cambiar; hace falta enfrentarlo con coraje y convicción.
Hasta que te descubrí no supe del vacío que había en mi ser, faltaba mucho más de lo que creí haber tenido. Suena egoísta y lo sé, pero de una cosa estoy seguro, y es que de tu nombre nunca me voy a despegar. Tu esencia está en él, encierra todo lo que más quiero.
Tu nombre lo resume todo. Nada tiene más sentido que las letras que lo forman. Pronunciarlo fue tal vez la dulce melodía de tu música, la calidez de tu susurro, la alegría de tu sonrisa. Será mi condena, la más dulce, llevarlo dentro del cofre de mi alma... mi corazón.
Ya no pretendo más que eso, sólo en mis pensamientos y mi boca, deletrearlo y encontrarle más sentidos.
Miro hacia atrás, veo el pasado condensado en fragmentos de
eventos. Momentos gratos; otros no tanto. Felicidad; tristeza; angustía;
incertidumbre; faltas; miedo; y un largo etcétera que nos hace lo que
fuimos, somos y seremos, mientras elijamos lo que queremos. "Uno elige
como quiere vivir", me repiten siempre. No deja de
sorprenderme el hecho, de cómo se van desencadenando los caminos de la
vida. No es tan difícil darse cuenta de porqué llegamos a un
determinado punto. Con sólo mirar el libro que vamos escribiendo,
encontraremos un momento exacto en donde tomamos la decisión,
respondimos a esa pregunta; o, lo que puede llegar a ser peor, el haber
cedido en pos de complacer deseos mezquinos, resignando ser nosotros
mismos.
¿Lo ves?, hay muchos caminos, algunos rectos y otros
llenos de bifurcaciones. Y hoy, elegimos estar aquí, haciendo lo que
hacemos, siendo lo que somos. Para bien o para mal, es donde quisimos
estar, donde queríamos llegar, o tal vez.. es lo que pudimos.
No
debería preocuparnos lo que falta, lo que no se pudo, lo que no me
gusta, porque evidentemente somos capaces de seguir un camino, de
generar desvíos, de seguir buscando.
Y hoy, mientras tanto,
elijo seguirte, disfrutarte, ser cómplice y soñarte con todos los
sentidos. De verme reflejado en tus ojos, y saber con toda seguridad que
si tuviera que volver el camino para cambiar el rumbo, y llegar a tu
corazón, lo haría sin ninguna duda.
Porque el pasado me enseña, el camino me lleva... y yo te elijo. Aunque me lleve el resto de mis días.