Es difícil, y quizás no tenga sentido darle vueltas o encontrar una explicación. No tiene sustento en la razón. Pero qué bueno fue haberte descubierto; sumergirme en la aventura del deseo, la locura y la pasión. Aprender que el miedo no es un obstáculo, sino sólo un estado que se puede cambiar; hace falta enfrentarlo con coraje y convicción.
Hasta que te descubrí no supe del vacío que había en mi ser, faltaba mucho más de lo que creí haber tenido. Suena egoísta y lo sé, pero de una cosa estoy seguro, y es que de tu nombre nunca me voy a despegar. Tu esencia está en él, encierra todo lo que más quiero.
Tu nombre lo resume todo. Nada tiene más sentido que las letras que lo forman. Pronunciarlo fue tal vez la dulce melodía de tu música, la calidez de tu susurro, la alegría de tu sonrisa. Será mi condena, la más dulce, llevarlo dentro del cofre de mi alma... mi corazón.
Ya no pretendo más que eso, sólo en mis pensamientos y mi boca, deletrearlo y encontrarle más sentidos.
